
Más de un mes después de que estuvieran encerrados en el hotel Decápolis de Ciudad de Panamá pidiendo auxilio por las ventanas, decenas de migrantes asiáticos y africanos deportados desde EE.UU. siguen en Panamá sin un rumbo claro.
Son hombres, mujeres y niños provenientes de países como Irán, Afganistán, Nepal, Pakistán, Somalia, Eritrea, Camerún, Etiopía, China y Rusia, según le contó a BBC Mundo un vocero de Fe y Alegría, una organización religiosa que actualmente acoge a 61 de ellos en Ciudad de Panamá.
De acuerdo con las cifras más recientes del gobierno de Panamá, 192 de los 299 migrantes que llegaron a Panamá deportados desde Estados Unidos aceptaron voluntariamente regresar a sus respectivos países.
A los restantes, se les otorgó un permiso temporal humanitario por 30 días, que se puede extender por 60 días más. Luego de ese plazo, podrán ser deportados de Panamá.
La BBC habló con tres de los migrantes en Panamá, dos iraníes y un afgano, que afirmaron que se encontraban en una situación incierta. No tienen dinero ni a dónde ir.